BISBE GT  

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NUESTRA OFERTA GASTRONÓMICA

 

Empezamos nuestro recorrido por la carta con la ensalada que lleva el nombre del local. “Ensalada Bisbe” con algas, bacalao fresco, diferentes lechugas, brotes de legumbres, cebolla pochada y virutas de recebo tostado. Del toque de sabor se encarga la salsa Romescu.

 

En recuerdo a las verduras rebozadas que nos preparaba mi madre en verano, nace esta “ensalada de rebozados” a la que además de calabacín, pimiento rojo, calabaza, berenjena, espárragos y alcachofas, le añadimos también queso camembert y queso de Burgos. Por suerte ahora la podemos disfrutar todo el año.

 

La “macedonia de hortalizas” frescas con vinagreta de mandarina viene a ser una réplica de la anterior, pero sin pasar por la freidora. En ella encontramos en fresco, apio, zanahoria, judías verdes, pimiento rojo, hoja de roble, cebolleta caramelizada, tomatito cherry, espárragos verdes y queso cabrales.

 

La “ensalada de tomates rellenos” nos ofrece en el mismo plato la oportunidad de saborear diferentes combinaciones: uno de ellos lleva perdiz, manzana, lechuga, pasas de grosella, nueces y mahonesa. Otro, atún, cangrejo, huevo, alcaparras y aceitunas negras. Y el tercero lo combinamos con yogur de albahaca acompañado de piñones tostados.

 

En “la ensalada tártara” la protagonista es la salsa que lleva su nombre. Bajo ella se entremezclan hinojo, jamón cocido, champiñones, corazón de palma, huevo rallado, zanahoria y lechuga. El punto de color se lo da el caviar de aceitunas negras.

 

Con las puntitas pretendemos hacer honor a todas las puntas de los panes que nunca han llegado a casa después de que nuestras madres nos mandaran a por él al horno. Ese pan recién hecho y calentito siempre se quedó huérfano ante la idea de poder acompañarlo con “algo”. Ahora podemos convertir en realidad aquellos pensamientos. Una de las puntitas va rellena del típico “esgarraet” con pimiento rojo y bacalao. Otra con morcilla, longaniza y habitas tiernas; a otra la rellenamos con una farsa que preparamos con cebolletas, jamón cocido, panceta, magro, bechamel y la aderezamos con cúrcuma, y la última la dejamos preparada con un revuelto de huevo, tomate y ajetes tiernos.

Como no podía ser de otra forma, el final de la carta lo ocupan los sabores dulces. El “terciopelo rojo”, sabroso bizcocho con ligero sabor a grosella, acompañado de su chantilly; el helado de vainilla con la crema de membrillo y la galleta de “reineta”; la tarta de chocolate, colocada sobre una sopita de frambuesa, o el sorbete de manzana verde con calvados, pretenden arrancar la sonrisa de complicidad por “pecar” en Bisbe.

 

 

Las patatas ocupan también un lugar importante en nuestra oferta. Para las patatas bravas recuperamos la receta que aún no se sabe muy bien porqué se perdió hace unas décadas. Tomate, guindilla, sal y un buen ajoaceite hecho con mortero.

Las patatas con tres salsas nos permiten paladear la combinación de este tubérculo con el queso cabrales, con el mojo picón o con la salsa que preparamos de hierbabuena y avellana.

 

 

Las croquetas hacen el intermedio entre las entradas y los platos “de caliente”.

Las combinaciones de los diferentes ingredientes pasan por las siguientes: jamón y setas; sepia y cangrejo; prunas, orejones, albahaca y nueces de macadamia; chistorra y queso.

El apartado de lo “calentito” lo iniciamos con el caldo de puchero con pelota y limón. Forma tradicional de empezar una comida en muchos hogares españoles.

En la crema de lentejas incluimos huevo escalfado y costrones de queso cabrales.

La sopa de calamarcitos en su tinta la acompañamos con cortezas de bacalao y la aromatizamos con tomillo.

Y por último, la crema de quisquilla, a la que impulsamos su sabor, si cabe, con un sofrito de cebolletas, jamón y langostinos.

El “pescaito planchao” nos permite degustar una variedad de productos que vienen del mar y que estén de temporada. Componen esta variedad los boquerones, las palallas, los camarones, merluza, atún, virutas de sepia y gambones. A lo largo del año vamos variando las piezas que mejor se adaptan a ser “planchaos”.

Con esta forma de cocinar las anguilas queremos aportar alguna idea más al recetario de anguilas de nuestra región.

Estas “anguilas asadas con salsa de avellana, lacón y picada de tomate de cuerda” pueden llegar a cumplir las expectativas de los amantes de este producto tan autóctono.

La “cazuela de morcillas asturiana, de cebolla y de arroz” las cuales estofamos con tocino ibérico y alubias de granja nace del amor por este tipo de embutido. De bien pequeño veía a mis tíos prepararlas en el obrador de la carnicería que tenían en el pueblo. Este es un pequeño homenaje a su labor.

Tanto la “chuleta de ternera deshuesada con pimientos del piquillo y ajetes salteados” como el “solomillo de recebo con setas salteadas con ciruelas y polvo de su corteza” son las dos opciones que ofrecemos de carne asada. Más sencilla, pero igual de sabrosa.

 

Como quiera que en verano apetecen platos un poco más fresquitos, pero que nos alimenten sin cargarnos demasiado el estómago éstas son las propuestas para los meses de más calorcete.

Gazpacho de sandía con su guarnición en brochetita

Crema de puerro con picada de almendra tostada

Sorbete de salmorejo con cola de langostino empanada